Introducción
Los trajes de neopreno constituyen un componente esencial del equipo de buceo, principalmente por su capacidad para proteger al buceador del frío, aspecto ampliamente valorado. No obstante, sus efectos trascienden la mera conservación térmica durante la inmersión. Al sumergirse con un traje de neopreno, se desencadenan interacciones complejas entre el material y el cuerpo humano, las cuales no siempre resultan evidentes a simple vista. La presión ejercida por el agua, la elasticidad del neopreno y la compresión que este ejerce sobre el tórax generan una serie de respuestas y efectos fisiológicos del traje de neopreno en el buceo que requieren un análisis detallado.
Comprender estos mecanismos no constituye únicamente un interés académico, sino que representa una cuestión fundamental de seguridad. En efecto, el traje de buceo no es una prenda pasiva que simplemente cubre al buceador; por el contrario, actúa, modifica e influye en procesos fisiológicos tales como la respiración, la frecuencia cardíaca y la regulación de líquidos corporales.
Antes de abordar en profundidad los efectos fisiológicos mencionados, considero que es necesario comprender un aspecto esencial: el comportamiento físico del neopreno bajo las condiciones específicas de la inmersión.
Propiedades físicas y térmicas del neopreno bajo condiciones de presión hidrostática
El análisis de las propiedades físicas del neopreno no responde solamente a un interés técnico, sino que posee un carácter estratégico. Cuando el agua ejerce presión sobre este material esponjoso, compuesto por burbujas microscópicas, se produce inevitablemente un fenómeno de compresión. Dicha compresión constituye el punto de partida para la mayoría de las consecuencias posteriores, ya que influye directamente en la capacidad del material para protegernos del frío, así como en la magnitud de la carga mecánica que ejerce sobre el cuerpo humano. Los datos que se presentan a continuación provienen de un estudio riguroso llevado a cabo por Potočić Matković y su equipo, quienes analizaron 33 muestras comerciales de neopreno. Cabe destacar que no se trata de una teoría abstracta, sino de trajes reales, susceptibles de ser utilizados por cualquier persona.
Compresión y Reducción del Espesor

El primer efecto que experimenta un traje de neopreno al descender bajo el agua es su compresión. Específicamente, las celdas cerradas llenas de gas que confieren al material su capacidad aislante se comprimen debido al aumento de la presión hidrostática, lo que provoca una reducción significativa en el espesor del neopreno. A una profundidad de 20 metros —una inmersión recreativa común— la presión alcanza aproximadamente 200 kPa, momento en el cual el neopreno ha perdido, en promedio, el 64,3 % de su grosor original, es decir, más de la mitad. Esta disminución no es un dato meramente anecdótico, sino que tiene implicaciones prácticas inmediatas.
En primer lugar, el traje pierde capacidad de aislamiento térmico precisamente cuando esta es más necesaria. En segundo lugar, la reducción de flotabilidad obliga a realizar ajustes más precisos en la compensación, incrementando la carga física general durante la inmersión. Además, se ha identificado una correlación muy fuerte (r = 0,9755) entre el espesor inicial del material y el grado de compresión sufrido; en otras palabras, los trajes de mayor grosor experimentan una reducción absoluta mayor a una profundidad determinada. Aunque esta relación no es proporcional, sí resulta predecible. La tabla siguiente resume el comportamiento del neopreno con distintos grosores a profundidades típicas, por lo que resulta recomendable su consulta.
| Presión (Profundidad Aproximada) | Desplazamiento en neopreno de 3 mm | Desplazamiento en neopreno de 5 mm | Desplazamiento en neopreno de 7 mm |
| 50 kPa (≈5 metros) | Aproximadamente 1,3 mm | Aproximadamente 1,9 mm | Aproximadamente 2,4 mm |
| 100 kPa (≈10 metros) | Aproximadamente 1,8 mm | Aproximadamente 2,7 mm | Aproximadamente 3,6 mm |
| 200 kPa (≈20 metros) | Aproximadamente 2,3 mm | Aproximadamente 3,5 mm | Aproximadamente 4,7 mm |
Degradación de la resistencia térmica
Cuando el neopreno se somete a compresión y pierde espesor, su capacidad para proteger contra el frío disminuye de manera significativa. La resistencia térmica —propiedad técnica denominada Rct, que cuantifica la eficacia del material como aislante— se reduce considerablemente. A una presión de 200 kPa, equivalente a una profundidad aproximada de 20 metros, la disminución promedio de la resistencia térmica fue del 40,9%, lo que implica que casi la mitad de la protección térmica se pierde.
Es importante destacar un aspecto poco conocido entre los buceadores: la mayor parte de esta pérdida ocurre en los primeros 5 a 10 metros de profundidad. La curva de compresión presenta una pendiente más pronunciada al inicio del descenso, estabilizándose posteriormente a medida que la presión aumenta. Esto indica que, desde los primeros metros de inmersión, se experimenta una reducción significativa en la capacidad aislante del neopreno. Este fenómeno puede resultar determinante en inmersiones prolongadas o en aguas templadas, donde el riesgo de hipotermia suele ser subestimado. Además, la compresión y el aumento de rigidez del material no solo afectan el aislamiento térmico, sino que también imponen una carga mecánica directa sobre el sistema respiratorio, aspecto que analizaré a continuación.
Impacto en la mecánica respiratoria y en el esfuerzo ventilatorio
El traje de neopreno no debe considerarse una cubierta pasiva, sino un elemento activo que influye directamente en nuestra fisiología respiratoria. Una de las manifestaciones más evidentes de esta influencia es la alteración del patrón respiratorio. Al vestir un traje ajustado, especialmente si es grueso y nuevo, se experimenta una presión constante alrededor del tórax. Esta sensación no es meramente subjetiva, sino que representa una carga real que los músculos respiratorios deben superar en cada inspiración. Además, al considerar el aumento de la densidad del gas respirado a profundidades mayores, el esfuerzo ventilatorio se incrementa de manera significativa. Esta interacción no constituye una simple suma de efectos, sino una sinergia que puede llevar a la capacidad respiratoria al límite mucho antes de lo previsto.
Limitación de la Carga del Traje e Incremento del Esfuerzo Inspiratorio
Regnard y su equipo llevaron a cabo un estudio innovador para analizar este fenómeno, empleando un chaleco de neopreno con el fin de simular, en condiciones de laboratorio, la constricción provocada por un traje ajustado. Los resultados obtenidos fueron reveladores. El neopreno genera una carga restrictiva sobre la pared torácica, constituyendo una resistencia elástica que dificulta la expansión del tórax durante la inspiración. En consecuencia, cada vez que se intenta llenar los pulmones, los músculos inspiratorios deben ejercer una mayor fuerza para superar dicha resistencia externa.
Desde una perspectiva fisiológica, esto implica que el sistema nervioso central debe enviar un impulso neural más intenso a los músculos respiratorios para mantener un nivel constante de ventilación. Esta situación se traduce en un aumento del esfuerzo respiratorio, el cual no es una mera sensación subjetiva, sino una realidad objetiva. Este fenómeno adquiere especial relevancia y se torna particularmente problemático durante la realización de ejercicio físico en condiciones subacuáticas.
Incremento de la Resistencia de las Vías Aéreas en Función de la Profundidad
Independientemente del tipo de traje utilizado, la práctica del buceo conlleva un aumento significativo de la carga respiratoria. Este fenómeno fue documentado con precisión por Held y Pendergast, quienes demostraron que la resistencia de las vías aéreas, tanto en la fase inspiratoria como en la espiratoria, incrementa de manera considerable a medida que aumenta la profundidad. A una presión absoluta de 4,6 atmósferas (ATA), durante la realización de ejercicio, la resistencia inspiratoria se incrementó en un 75 % y la espiratoria en un 66 % en comparación con las condiciones en superficie.
Esta situación se explica por la mayor densidad del gas respirado a profundidades elevadas; a mayor profundidad, el aire presenta una densidad superior, lo que implica que el desplazamiento del gas a través de las vías aéreas requiere un aumento de la presión alveolar, un mayor esfuerzo y un consumo energético elevado. Esta circunstancia puede compararse con la dificultad de respirar a través de una pajilla que se va estrechando progresivamente. En este contexto, el traje de neopreno representa un factor adicional que agrava la situación, ya que no solo impone una carga mecánica propia, sino que también reduce la reserva fisiológica disponible para compensar el aumento inevitable de la resistencia de las vías respiratorias, disminuyendo así el margen de maniobra justo en los momentos en que resulta más necesario.
Consecuencias en la tolerancia al ejercicio: disnea y fatiga
El aumento concomitante del trabajo respiratorio trasciende una mera sensación de incomodidad, ya que tiene repercusiones funcionales directas sobre la capacidad de ejercicio. En el estudio realizado por Regnard, se compararon los resultados obtenidos durante una prueba de esfuerzo realizada con un chaleco de neopreno (NVT) frente a una prueba estándar sin chaleco (ST). Los hallazgos fueron concluyentes: la disnea y la fatiga muscular en las extremidades inferiores aparecieron de forma más precoz y con mayor intensidad en la condición con chaleco.
Fatiga
Las puntuaciones en las escalas de Borg, utilizadas para evaluar la percepción subjetiva del esfuerzo, aumentaron con mayor rapidez y alcanzaron niveles superiores durante la prueba con chaleco. A pesar de realizar un trabajo similar, la fatiga fue considerablemente mayor, lo que obligó al sujeto a interrumpir la prueba antes de tiempo, deteniéndose a los 350 W con chaleco, en contraste con los 400 W alcanzados sin él. Esta diferencia significativa evidencia una menor tolerancia al ejercicio bajo condiciones de mayor carga respiratoria.
Disnea
Asimismo, se observó un incremento notable en la ventilación por minuto y en la frecuencia respiratoria; para una misma carga de trabajo, el sujeto respiraba con mayor rapidez y volumen cuando portaba el chaleco, evidenciando un patrón respiratorio menos eficiente, más forzado y con un mayor costo metabólico. Un aspecto particularmente interesante es la explicación de por qué la fatiga muscular en las piernas se manifiesta de forma más rápida si el origen del problema radica en la función respiratoria. La hipótesis planteada se basa en el fenómeno conocido como «metaborreflejo» de los músculos respiratorios.
Cuando estos músculos se encuentran en actividad intensa, envían señales al sistema nervioso simpático que inducen una redistribución del flujo sanguíneo, desviando la sangre desde los músculos periféricos —como los de las piernas— hacia los músculos respiratorios, considerados por el organismo como prioritarios para la supervivencia. Como resultado, se produce una fatiga muscular periférica prematura, en la que el cuerpo sacrifica la función de las extremidades inferiores para preservar la ventilación.
Finalmente, este incremento en el esfuerzo respiratorio, con sus correspondientes repercusiones metabólicas, no se limita a afectar únicamente la musculatura respiratoria y periférica, sino que también impacta directamente sobre el sistema cardiovascular. En determinados casos, esta situación puede predisponer a alteraciones hemodinámicas graves, tales como el edema pulmonar.
Repercusiones hemodinámicas y riesgo de edema pulmonar por inmersión (EPI)
Hemos llegado a un punto crucial en la comprensión del impacto que la carga respiratoria impuesta por un traje ajustado puede tener sobre la función cardiovascular. En individuos susceptibles, bajo determinadas condiciones, dicha constricción puede actuar como un factor contribuyente en una secuencia de eventos que culmina en una condición potencialmente letal: el edema pulmonar por inmersión. Aunque esta complicación no es frecuente, su gravedad es considerable cuando se presenta. Sin embargo, en numerosas ocasiones, el uso del traje no se reconoce como un posible desencadenante. Para ilustrar esta relación, se presentará un caso clínico real.
Análisis de Caso Clínico: Asociación entre la Restricción del Traje y el Edema Pulmonar Inducido por la Inmersión
Se presenta el caso de un bombero de 44 años, en óptimas condiciones físicas, sin antecedentes que sugirieran riesgo alguno. Durante una sesión de entrenamiento de snorkel en un lago, equipado con un traje de neopreno de 5 mm y nadando con alta intensidad, comenzó a experimentar disnea severa y una fatiga extrema en las extremidades inferiores, lo que le impidió continuar la actividad. Posteriormente, desarrolló tos acompañada de expectoración hemoptoica (sanguinolenta) . Ante estos síntomas, se solicitó atención hospitalaria, donde se estableció el diagnóstico de edema pulmonar inducido por la inmersión. La tomografía computarizada reveló opacidades en «vidrio esmerilado» y engrosamiento de los septos interlobulares, hallazgos característicos de congestión venosa pulmonar. Surge entonces la interrogante: ¿qué factores desencadenaron esta condición en un individuo con un nivel físico tan elevado?
Mecanismo fisiopatológico: alteraciones en el gasto cardíaco y las presiones arteriales
Con el fin de investigar el papel del traje, Regnard y su equipo replicaron en laboratorio la carga restrictiva mediante la utilización de un chaleco de neopreno durante una prueba de ejercicio. Los cambios hemodinámicos observados resultaron ser reveladores.
Datos comparativos
| Parámetro hemodinámico | Prueba Estándar (ST) | Prueba con chaleco de neopreno (NVT) | Impacto fisiológico |
| Presión arterial sistólica | Incrementa de manera sostenida | Se estabiliza más rápido y se mantiene 15-20 mmHg más baja | Sugiere un volumen sistólico reducido |
| Presión de pulso | Incrementa de manera sostenida | Se estabiliza más rápido y se mantiene ~20 mmHg más baja | Refuerza la hipótesis de un volumen de eyección limitado |
Mecanismo fisiológico
Aunque complejo, resulta sumamente interesante. El proceso se centra en el esfuerzo inspiratorio necesario para superar la restricción impuesta por el traje. Esta inspiración forzada genera una presión pleural marcadamente negativa en el interior del tórax, la cual ejerce efectos contrapuestos sobre la función cardíaca.
Por un lado, dicha presión negativa incrementa la precarga del ventrículo derecho (llegada de sangre), al favorecer el retorno venoso desde las venas periféricas hacia el corazón derecho. Por otro lado, aumenta la poscarga del ventrículo izquierdo (presión que se opone a la salida de sangre del ventrículo derecho), que debe vencer una resistencia mayor para eyectar la sangre, y simultáneamente reduce su precarga (el llenado ventricular).
Esta disminución se explica porque el ventrículo derecho, sobrecargado de sangre, desplaza el tabique interventricular hacia el lado izquierdo, limitando así el llenado diastólico del ventrículo izquierdo. Este desequilibrio ventricular resulta peligroso, dado que el ventrículo derecho se llena en mayor medida de lo que el ventrículo izquierdo puede bombear, situación análoga al pulso paradójico observado en crisis agudas de asma. La intensa presión intratorácica negativa actúa como desencadenante directo de esta disfunción ventricular. Como consecuencia, la sangre se estanca en la circulación pulmonar, elevando la presión en los capilares pulmonares y promoviendo la filtración de líquido hacia el intersticio y los alvéolos, lo que conduce a edema pulmonar.
En esencia, la carga respiratoria impuesta por el traje induce una disfunción cardíaca transitoria que simula una pérdida de la capacidad del ventrículo izquierdo para relajarse y llenarse adecuadamente, como si el corazón no pudiera mantener el ritmo temporalmente. No obstante, los efectos del traje no se limitan a estas alteraciones respiratorias y hemodinámicas agudas; la compresión física continua que ejerce sobre el cuerpo produce asimismo un impacto sistémico significativo en el equilibrio hídrico, aspecto que abordaré a continuación.
Alteración de la homeostasis de los fluidos corporales
Consideremos el traje de neopreno como una prenda de compresión corporal total, similar a las medias de compresión utilizadas en el ámbito médico para mejorar el retorno venoso. Sin embargo, en este caso, la compresión es generalizada y constante, lo que altera la homeostasis hidromineral del organismo al modificar las presiones vasculares y de los fluidos intersticiales. Esta compresión mecánica induce una respuesta renal que conduce a una pérdida significativa de líquidos, un efecto cuyos mecanismos y magnitud no siempre se tienen en cuenta en la práctica clínica. Los hallazgos que se presentan a continuación provienen del estudio realizado por Castagna y colaboradores.
El efecto de compresión del traje en condiciones terrestres
Incluso fuera del medio acuático, en condiciones secas, el traje de neopreno ejerce una presión significativa sobre elcuerpo. Las mediciones directas indicaron una presión media de interfaz de 25,8 ± 2,8 mmHg entre el traje y la piel. Esta presión se debe a la tensión elástica del material. Es importante destacar que dicha tensión no varía ni durante la inmersión ni con el incremento de la presión ambiental. Por lo tanto, se trata de una carga constante que actúa sobre el cuerpo durante todo el tiempo en que se viste el traje, antes de la inmersión, durante la misma y después de salir del agua.
Diuresis inducida y reducción del volumen plasmático
El efecto fisiológico de la compresión ejercida por el traje de neopreno resulta notable, incluso sin la inmersión en agua. Castagna llevó a cabo una comparación entre dos sesiones de reposo de dos horas cada una: una sin traje (condición control) y otra con el traje. Las diferencias observadas fueron significativas. En primer lugar, la pérdida de masa corporal casi se duplicó, pasando de 235 gramos en la sesión de control a 434 gramos en la sesión con traje. En segundo lugar, el volumen de orina también se incrementó considerablemente, aumentando de 193 mL sin traje a 374 mL con traje.
Finalmente, la reducción del volumen plasmático mostró una diferencia dramática, pasando de un -0,52 % en ausencia de traje a un -3,47 % con el traje, lo que representa una disminución más de seis veces mayor. Estos resultados evidencian que la simple aplicación de un traje de neopreno, sin necesidad de contacto con el agua, induce una diuresis significativa y una hemoconcentración derivada de la pérdida de volumen plasmático. El organismo interpreta la compresión como una señal de exceso de líquido y responde eliminándolo mediante mecanismos fisiológicos.
Interacción con la presión hidrostática y efecto independiente de la profundidad
Durante la inmersión, el efecto compresivo del traje se suma a la presión hidrostática del agua, lo que conlleva una mayor pérdida de líquidos corporales. La inmersión en sí misma provoca una redistribución sanguínea desde las extremidades hacia el tórax, estimulando los barorreceptores cardiopulmonares y desencadenando la diuresis por inmersión. El traje intensifica este fenómeno al comprimir los compartimentos periféricos de fluidos. Un hallazgo particularmente relevante del estudio fue que la pérdida de masa corporal, el volumen urinario y la reducción del volumen plasmático fueron comparables en todas las profundidades evaluadas (1 m, 6 m y 12 m). Es decir, no hubo diferencias significativas entre estar a un metro o a doce metros de profundidad; el efecto fue similar.
La explicación fisiológica radica en el mecanismo respiratorio durante el buceo. Aunque la presión hidrostática externa aumenta con la profundidad, el buceador inhala gas a la presión ambiental a través del regulador, lo que mantiene relativamente constante la presión transmural —la diferencia de presión a través de las paredes del corazón y los grandes vasos torácicos—. Dado que esta presión transmural es la que modula la actividad de los barorreceptores, la señal hormonal que desencadena la respuesta diurética es similar independientemente de la profundidad. Este hallazgo es significativo, ya que implica que el riesgo de deshidratación no depende de la profundidad alcanzada, sino del simple hecho de estar sumergido con el traje puesto.
Conclusiones e Implicaciones Clínicas
Hicimos un camino extenso, aunque necesario, para comprender plenamente la función del traje de neopreno. Resulta evidente que este no actúa como una barrera térmica pasiva, sino que constituye un elemento fisiológicamente activo que puede desencadenar una cascada de eventos interrelacionados. La compresión física inicial que ejerce sobre el cuerpo genera una serie de consecuencias que impactan la seguridad del buceador en diversos aspectos. Esta cascada fisiopatológica —que abarca desde la pérdida térmica hasta la alteración hemodinámica y el desequilibrio en la homeostasis de los fluidos— demanda una comprensión integral, indispensable para evaluar adecuadamente los riesgos y optimizar la práctica clínica.
Síntesis de los efectos multifactoriales vinculados al uso del traje de neopreno
Este es un resumen de la secuencia de efectos derivados del uso del traje de buceo: Efecto físico-térmico: La presión hidrostática comprime el traje, reduciendo su espesor en un promedio del 64,3 % a 20 metros de profundidad, lo que conlleva una disminución del 40,9 % en su capacidad aislante a la misma profundidad. Esta compresión compromete la protección térmica, especialmente durante los primeros metros del descenso, incrementando la exposición al frío en las etapas iniciales de la inmersión.
Efecto respiratorio
La compresión física impone una restricción sobre la caja torácica que, sumada al aumento de la densidad del gas respirado a mayor profundidad, incrementa significativamente el esfuerzo respiratorio. Esta situación puede desencadenar disnea acelerada, fatiga muscular y una reducción de la tolerancia general al ejercicio, dificultando la función respiratoria durante la inmersión.
Efecto hemodinamico
El aumento del esfuerzo inspiratorio necesario para superar la restricción impuesta por el traje altera la función cardíaca. En particular, puede limitar el volumen de eyección del ventrículo izquierdo y, en individuos susceptibles o bajo condiciones de ejercicio intenso, generar un desequilibrio hemodinámico que favorezca la aparición de edema pulmonar inducido por la inmersión. En consecuencia, el corazón se ve obligado a trabajar en condiciones desfavorables.
Efecto sobre el equilibrio de los líquidos
La compresión mecánica constante ejercida por el traje induce una diuresis significativa, lo que provoca una pérdida considerable de líquidos y una disminución del volumen plasmático. Este fenómeno se intensifica durante la inmersión, aunque no depende de la profundidad, deteriorando el estado de hidratación y comprometiendo la capacidad para afrontar otros factores estresantes fisiológicos. En resumen, el uso del traje de buceo genera una serie de efectos fisiológicos que afectan la protección térmica, la función respiratoria, la dinámica cardiovascular y el equilibrio hídrico, aspectos que deben ser considerados para garantizar la seguridad y el rendimiento durante la inmersión.
Recomendaciones para la Evaluación de Buceadores y la Seguridad en la Inmersión
A partir del análisis realizado, se proponen las siguientes recomendaciones prácticas dirigidas a los profesionales de la medicina del buceo, a los instructores y a los propios buceadores:
Evaluación del riesgo cardiovascular
- Al determinar la aptitud para la práctica del buceo, resulta fundamental prestar especial atención a la función cardíaca, con énfasis particular en la función diastólica. El uso de un traje ajustado puede generar una sobrecarga hemodinámica significativa, incrementando el riesgo en buceadores con condiciones preexistentes, incluyendo hipertensión no diagnosticada. Por tanto, no es suficiente que el corazón mantenga una adecuada capacidad de bombeo; es igualmente esencial que su relajación sea óptima.
Diagnóstico diferencial del edema pulmonar inducido por la inmersión
- En la evaluación de cualquier caso de disnea, tos o síntomas respiratorios inexplicables que se presenten durante o después de una inmersión, debe considerarse la constricción del traje como un factor contribuyente o desencadenante. Es importante destacar que el edema pulmonar inducido por la inmersión no se limita exclusivamente a condiciones de agua fría o a la realización de ejercicio intenso. Un traje excesivamente ajustado puede constituir, por sí mismo, un factor de riesgo significativo.
Gestión de la hidratación
- El riesgo de deshidratación en el buceo suele ser subestimado. La evidencia presentada indica que el propio traje contribuye a la pérdida de líquidos, independientemente del nivel de esfuerzo físico, la temperatura del agua o la profundidad de la inmersión. Por ello, es necesario implementar protocolos más rigurosos de hidratación antes y después de la inmersión, así como sensibilizar a los buceadores acerca de la relevancia y magnitud de la diuresis inducida por el equipo. No solo el ejercicio o el calor son responsables de la deshidratación.
Selección del equipo
- La elección del traje de neopreno debe realizarse de manera cuidadosa y deliberada. Un ajuste adecuado es fundamental para garantizar la eficiencia térmica y minimizar la infiltración de agua; sin embargo, un ajuste excesivamente restrictivo puede aumentar los riesgos asociados a la función respiratoria y hemodinámica. Los buceadores deben ser conscientes de que los trajes más gruesos y modernos presentan una mayor restricción intrínseca, y que su capacidad de protección térmica disminuye considerablemente a medida que aumenta la profundidad. Es necesario encontrar un equilibrio entre protección térmica y libertad de movimiento, así como entre aislamiento y seguridad respiratoria.
En conclusión, el buceo es una actividad fascinante pero compleja. Comprender la interacción entre el equipo y el organismo no constituye un lujo académico, sino una necesidad práctica. Solo a partir de este conocimiento es posible tomar decisiones informadas que garanticen la seguridad durante la inmersión.
Dr. GMauvecin
Bibliografía
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